Cada vez más personas llegan a la edad adulta preguntándose si determinadas experiencias que han tenido durante toda su vida pueden estar relacionadas con el autismo. Algunas han sentido desde pequeñas que funcionaban de manera diferente, mientras que otras comienzan a planteárselo después de conocer mejor la neurodivergencia.
El autismo es una condición del neurodesarrollo que puede manifestarse de formas muy distintas. Por eso, no existe una única manera de ser una persona autista ni todas presentan las mismas características o necesidades.
Comprender el autismo durante la etapa adulta
En algunas personas las características asociadas al autismo pueden haber pasado desapercibidas durante muchos años. Esto puede ocurrir especialmente cuando han desarrollado estrategias para adaptarse socialmente o cuando determinadas dificultades se han interpretado simplemente como timidez, sensibilidad, ansiedad o una forma particular de ser.
Dificultades relacionadas con la comunicación social
Algunas personas pueden experimentar dificultades para interpretar determinadas normas sociales implícitas, dobles sentidos, gestos o intenciones. También pueden sentir que necesitan analizar conscientemente situaciones sociales que para otras personas parecen producirse de forma más espontánea.
Esto no significa necesariamente tener dificultades para relacionarse. Muchas personas autistas mantienen relaciones personales satisfactorias, aunque la interacción social pueda requerirles un esfuerzo considerable.
Sensibilidad y necesidad de recuperar energía
Los ambientes con mucho ruido, determinadas luces, olores, texturas o espacios con demasiados estímulos pueden resultar especialmente intensos. Después de situaciones sociales o jornadas muy exigentes también puede existir una fuerte necesidad de aislamiento o descanso.
Comprender estas necesidades puede ayudar a realizar pequeños ajustes en el entorno y reducir situaciones de sobrecarga.
Rutinas, intereses y necesidad de previsibilidad
Otra característica que algunas personas identifican es la necesidad de contar con cierta estructura o anticipación. Los cambios inesperados pueden provocar un malestar considerable, especialmente cuando se producen en momentos de cansancio o estrés.
También pueden existir intereses muy intensos sobre determinados temas que generan motivación, disfrute y una gran capacidad de concentración.
Evaluación y acompañamiento psicológico en autismo
Reconocerse en algunas de estas características no significa automáticamente ser autista. Cuando existen dudas, puede resultar útil realizar un proceso de evaluación o screening con profesionales especializados que permita explorar la historia personal, las experiencias actuales y las características individuales.
El acompañamiento psicológico también puede ser útil tanto para personas que están explorando la posibilidad de ser autistas como para aquellas que ya cuentan con un diagnóstico.
La terapia puede abordar aspectos como la gestión emocional, la autoestima, las relaciones sociales, la comunicación de necesidades, la prevención de situaciones de sobrecarga o la adaptación del entorno.
Comprender cómo funciona nuestra propia mente puede aportar una nueva perspectiva sobre experiencias que anteriormente resultaban difíciles de explicar. El objetivo no es cambiar la personalidad de la persona, sino favorecer el autoconocimiento y encontrar estrategias respetuosas con sus características y necesidades.
